Las Grasas Saturadas No Son Malas

posted on 11 Sep 2015 08:02 by kerrfnxkisubhu
Cuando sabemos qué género de grasas podemos encontrar en los comestibles (las grasas de los alimentos) y cómo estas se transforman y circulan por nuestro cuerpo transformadas en las diferentes fracciones lipídicas comestibles (las grasas en nuestro cuerpo), veremos como interactúan las unas con las otras y de qué forma esto afecta al desarrollo de las enfermedades cardiovasculares. Las Grasas de Res y de Cordero son cincuenta-cincuenta y cinco por ciento sobresaturadas, cuarenta por ciento monoinsaturadas y poseen pequeñas cantidades de ácidos grasos poliinsaturados, en general menos de tres por cien . El sebo, que es la grasa de la cavidad del animal, es setenta-80 por cien grasa saturada. El Aceite de Oliva contiene setenta y cinco por ciento de ácido oleico, la grasa monoinsaturada estable, junto con el 13 por cien de grasas sobresaturadas, diez por cien de ácido linoleico omega-6 y dos por cien de ácido linoleico omega-tres.

Los ejecutivos de Unilever han planteado diferentes medidas para luchar contra esta tendencia, como bajar los costos Imagino que financiar este tipo de publicaciones científicas” es también una parte de su estrategia. La mantequilla es entre los pocos alimentos con triglicéridos de cadena media, un tipo especial de grasa con múltiples beneficios, como vimos al charlar del aceite de coco. Además, como detallo en nutrición durante el embarazo , las vitaminas sintéticas no tienen necesariamente el mismo efecto que las presentes de forma natural en los comestibles.

A pesar de que los aumentos de peso tuvieron guarismos similares en los 2 grupos, el consumo en exceso de grasas sobresaturadas provocó un notable acreciento en la cantidad de grasa en el hígado y abdomen (especialmente de la grasa que rodea los órganos internos, la grasa visceral) en comparación con quienes consumieron grasas poliinsaturadas. Esto desea decir que el aumento de peso entre quienes consumieron calorías de grasas poliinsaturadas, fue ocasionado por más incremento de masa muscular y menos de grasa anatómico.

Habría que reducir al mínimo y si es posible quitar de la lista de la adquisición los productos en los que en los ingredientes viene grasa vegetal”, grasas hidrogenadas” grasas parcialmente hidrogenadas” y optar por los que especifican si utilizan aceite de girasol de oliva. Es curioso que existan multinacionales que fabrican productos con grasas hidrogenadas en España y por servirnos de un ejemplo en U.S.A. no.



La U.S. Food and Drug Administration cumplió cabalmente su propuesta de prohibir eficazmente las grasas trans artificiales de una extensa pluralidad de alimentos procesados. Las grasas saturadas persisten en una enorme pluralidad de alimentos procesados, incluyendo galletas empaquetadas y otros productos horneados, betún para pasteles enlatado, y ciertas recursos importantes formas de margarina. Es parcialmente rico en ácidos grasos de cadena impar, consecuencia del metabolismo ruminal.

En consecuencia, la recomendación es repasar bien las etiquetas y eludir limitar aquellos comestibles que poseen grasas hidrogenadas en su composición y elegir aquellos que contengan menor cantidad de las mismas caso de que sea ineludible comprar comestibles que las contengan. Las grasas trans son ácidos grasos que se forman cuando los aceites vegetales se procesan y se transforman en más sólidos en un líquido más estable. La margarina se hace con aceites de soja, palma, girasol, cacahuete, coco, maíz y colza.

Pese a que la hidrogenación es de origen vegetal, debido al tratamiento físico-químico que han sufrido, las grasas hidrogenadas se comportan en nuestro organismo como la grasa saturada, esto es, como grasa mala”, cuyo exceso contribuye a aumentar los niveles de colesterol sanguíneo, y por si fuera poco crea un isómero trans” que es una estructura extraña a nuestro organismo.

Recién se les empezaron a emplear a nivel industrial y, de paso, a comercializarse los productos fabricados mediante estas grasas, no se creyó que tuvieran que ser perjudiciales para la salud cardiovascular. Para mantener nuestra salud a salvo de los efectos de estas devastadoras grasas, nuestra ingesta diaria de grasas hidrogenadas no debe suponer un porcentaje mayor al dos por cien de las calorías de la dieta.

La gente en el norte de la India consume 17 veces más grasa animal, pero tiene una incidencia de enfermedad coronaria 7 veces menor que las personas del sur de India. Ellos están libres de enfermedad coronaria y tienen geniales niveles de colesterol en la sangre. Los esquimales comen abundantemente grasas animales provenientes de los peces y animales marinos. Varias sociedades del Mediterráneo tienen bajas tasas de enfermedad cardiaca, pese a que la grasa —incluyendo la grasa enormemente sobresaturada de cordero, chorizo y queso de cabra— representa hasta el 70 por ciento de su ingesta calórica. Los que proponen la restricción de grasas saturadas no mientan ninguno de estos estudios.



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